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Aula Vivo Mi Calle, una regeneración del espacio público liderada por la juventud

By 5 octubre, 2021 No Comments

El Aula Vivo Mi Calle, lanzada en junio de 2021, se ha convertido en un punto de encuentro al aire libre para la comunidad del Distrito de Aguablanca.

El Aula Vivo Mi Calle que se alza en uno de los extremos del Parque longitudinal de la 72W, llena de color en sus muros y techo, es ahora un punto de referencia en el oriente de Cali. La comunidad se ha apropiado de este espacio y organiza clases, reuniones, talleres, juegos de bingo, baile, cine, práctica de aeróbicos y hasta la celebración de baby showers y cumpleaños. En el Aula pueden mejorar su salud en esta época de pandemia, sin temor a contagiarse de Covid-19. 

La idea del Aula Vivo Mi Calle surgió en mayo de 2020 debido a la necesidad de contar con lugares bioseguros para que la juventud pudiera continuar con sus estudios y mejorar su bienestar físico, mental y social, afectado gravemente por la pandemia: La disminución de la actividad física redujo su bienestar físico, el aumento de estrés y ansiedad redujo su bienestar mental, y las restricciones para compartir, desarrollar y mantener relaciones significativas con otras personas redujo su bienestar social. Además, el lugar seleccionado para la intervención, denominado El Poli, era un lugar inseguro, oscuro, desolado y olvidado, dónde se presentaban enfrentamientos y las pandillas del sector se reunían, vendían sustancias alucinógenas e incluso almacenaban armas.  

Para afrontar esta problemática, se realizaron talleres, reuniones y capacitaciones con más de 250 adolescentes de los barrios cercanos al lugar de la intervención, quienes identificaron los riesgos que limitaban su movilidad y su acceso al lugar, junto con las soluciones potenciales para mitigar estos riesgos. Estas soluciones también contemplaban la asignación del uso de cada uno de los espacios pensando en mejorar su bienestar y el de su comunidad. Durante el proceso, la juventud demostró todo su potencial y la capacidad innata de trabajar creativamente por el bien colectivo considerando las necesidades propias y las de su comunidad. Las niñas, niños y adolescentes pintaron los muros interiores y exteriores del Aula Vivo Mi Calle para llenar de color el espacio, contribuyeron al cuidado de las plantas sembradas en el lugar y en el cuidado del entorno. Posteriormente, con la instalación del techo, es espacio quedó oficialmente acondicionado y listo para su entrega a la comunidad, acción realizada oficialmente el pasado 25 de junio de 2021.  

Este proceso de urbanismo participativo, liderado por jóvenes de Vivo Mi Calle, contó además con el apoyo continuo de la comunidad, de las instituciones educativas Nuevo Latir y Santa Rosa, de la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos Municipales (Uaespm), Veolia, el Dagma y el Museo Libre de Arte Público de Colombia (Muli). El Aula es un espacio público de calidad para la comunidad, que cuenta con cuatro zonas para su uso: un punto de encuentro/reunión, una huerta urbana, una pista de baile para clases grupales y una zona de juegos. 

Ilustración 1. Aula Vivo Mi Calle antes y después 

Cada una de estas cuatro zonas contribuye a mejorar la salud de la comunidad. En la Pista de baile por medio de la danza, aeróbicos, juegos y otras actividades grupales, se mejora el bienestar físico. La Huerta urbana y el Patio de juegos reducen el estrés mejorando la salud mental y el Punto de encuentro promueve el aprendizaje, la interacción social y la convivencia para mejorar el bienestar social de la comunidad. Según Natalia Lleras, Directora de Vivo Mi Calle «El Aula brinda la oportunidad de aumentar los niveles de actividad física y atender la salud mental, disminuyendo el estrés generado por esta crisis nacional y mundial, por el encierro y por las dificultades económicas que muchas de estas familias atraviesan y mejorar bienestar social, con un espacio donde la juventud puede seguir encontrándose y reuniéndose de manera segura con sus amistades».  

Este espacio contribuye directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) #11 debido a que promueve comunidades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles, garantiza el acceso equitativo al espacio público por medio de la eliminación de riesgos para hombres y mujeres, y aumenta la participación de la comunidad en la planificación de proyectos urbanos, generando espacios adaptados a sus necesidades. 

Desde la intervención, el Aula siempre tiene vida. Muy temprano, cada mañana, el grupo de la tercera edad usa las mesas recién instaladas para sus sesiones de bingo y en la tarde la juventud usa el mismo espacio para hacer sus tareas al aire libre. Varios vecinos se asoman a la huerta urbana para cuidar las plantas, mientras que el grupo de baile urbano Generación Ragga la usa como sede principal para sus prácticas.  

Melany Zapata tiene 11 años y ha encontrado en este espacio un lugar donde ocupar su tiempo de manera segura. Hace sus tareas al aire libre, baila, contribuye en el cuidado de la huerta y hasta practica patinaje con sus amigas. «Me gusta mucho poder patinar con mis amigas y que no tenga miedo de que me vaya a atropellar una moto o un carro. En el Aula me siento segura y tampoco me tengo que preocupar por las cosas feas que dicen en la calle». 

El Aula Vivo Mi Calle también cuenta con un plan de activaciones y mantenimiento liderado por Vivo Mi Calle y la comunidad que cuenta con el apoyo de la Institución Educativa Santa Rosa y varias dependencias de la Alcaldía de Cali, el cual promueve la apropiación y uso adecuado del espacio para evitar el regreso de dinámicas negativas de delincuencia, abandono y violencia, y para garantizar la sostenibilidad de la intervención.  

Un cambio radical para la Comuna 13 

El Aula comprende un área de 965 metros cuadrados en el barrio El Poblado II y beneficia actualmente a 13.289 personas que viven en las inmediaciones de la intervención. Para Carlos Ballesteros, quien vive en El Poblado II desde hace más de 35 años, el cambio ha sido tan radical que a muchas personas se les dificulta reconocer el sector. «Hace unos días subí una foto a las redes sociales y la gente me preguntaba dónde era, no reconocían el barrio. Eso antes era un espacio totalmente abandonado, pero desde que llegó Vivo Mi Calle se está viendo el progreso en el sector». Ballesteros ha donado su tiempo para enseñarle a la juventud de la zona a realizar materas con elementos reciclables y contribuir con el cuidado de las plantas. «La gente está aprendiendo de a poco a convivir mejor y espacios como el Aula son excelentes para que nos sigamos uniendo como comunidad», explicó.  

Luz Adriana Quintero vive en El Poblado II hace dos años y ha sido testigo del proceso del Aula Vivo Mi Calle, viendo como la juventud ha regresado masivamente a este espacio, donde sus hijas también pueden jugar con tranquilidad. «El cambio ha sido radical, no solo en el espacio sino también entre toda la juventud que ahora tiene un lugar donde puede estar. Es increíble lo que se ha logrado”, dice doña Luz Adriana, quien asegura que lo que más le gusta del espacio es el techo: «A las niñas las cubre del sol y tienen más posibilidades de jugar sin asolearse mucho y además los colores, como son tan vivos, reflejan la alegría de los más pequeñitos. Si uno ve esto no puede tener malos pensamientos». 

El Aula Vivo Mi Calle ha sido reconocida con tres reconocimientos internacionales: Los premios Prácticas Inspiradoras para el Hábitat Sostenible y Best In Show del concurso de Urban Housing Practitioners Hub, UHPH 2021, además del Premio Ocupa 2021 del sexto Festival Internacional de Intervenciones Urbanas.