CiudadProyectosTransporte sostenibleVida

«Me imagino un futuro montando bicicleta con los nietos», un testimonio de Vivo Mi Calle

La transformación que provocó nuestra primera Ruta Segura en El Poblado 2 ya la experimentan los habitantes de este sector del oriente de Cali, que encuentran nuevas formas de relacionarse con su territorio. Historia de un cumpleaños.  

El cumpleaños número 55 de Rita Marciana Campaz fue para ella una experiencia diferente. No le faltó la torta o el cariño de sus seres queridos que le desearon salud y alegría; sin embargo, el escenario sí fue totalmente diferente… un puente de colores. Un espacio que hace un año no se hubiera imaginado.  

Su celebración se realizó a pocos metros de su casa, sobre el puente que conecta a la Institución Educativa Nuevo Latir con el barrio El Poblado 2. Esta es la primera Ruta Segura del proyecto Vivo Mi Calle y creación conjunta con adolescentes del sector que identificaron la zona como foco de inseguridad. «El año pasado hubiera sido imposible celebrar mi cumpleaños acá. Existía mucha violencia… Antes uno no se podía ni asomar, pero ahora es un lugar donde la gente viene y se toma hasta fotos. No nos lo hubiéramos podido imaginar», cuenta. 

Doña Rita vive en el sector desde hace 32 años, donde ha criado a dos hijos y tres nietos vendiendo chontaduros, arepa, fritanga y hasta sancocho. Ha visto cómo los ranchos de bahareque se transformaron en casas de ladrillo y cemento, cómo las calles de tierra se asfaltaron y cómo la violencia se arraigaba y se ganaba el territorio. Recuerda muertes violentas en la zona, la de John Alexander el 31 de marzo del año pasado o la de su vecino Carlos, hace unos seis meses. «Pero desde que el puente fue pintado de todos estos colores tan bellos y se organizó el espacio, para que las motos no pasen a toda velocidad, esto se transformó casi que en un territorio de paz. Los vecinos nos tomamos este espacio para cuidarlo y hacer comunidad», explica doña Rita que conoce cómo la influencia de actos y comportamientos violentos puede ser perjudicial para los más pequeños. «Los muchachos veían toda esa violencia y terminaban con ganas de hacer lo mismo. Lo bueno es que todo eso ha ido cambiando», aclaró. 

A sus 55 años recién cumplidos, el futuro lo ve más prometedor que nunca. Todos los días atraviesa ese puente de colores que la lleva a un salón de clase en Nuevo Latir en las noches para culminar su educación primaria. Ya sabe firmar y escribir su nombre, también el de sus hijos y nietos. En el futuro imagina que ese puente lleno de colores ocupa un lugar central, un futuro hecho para caminar y montar bicicleta, donde los vecinos puedan compartir en comunidad y no tengan miedo. «Me imagino un futuro montando bicicleta con los nietos y que los vecinos también lo puedan hacer. De eso se trata, de que los jóvenes puedan disfrutar de su barrio». 

_____________________________________________________________________________

Escrito por Freddie Bossa, Coordinador de Comunicaciones de Vivo Mi Calle.

Para mayor información, por favor contactar a:
Natalia Lleras | Líder de proyecto, Vivo Mi Calle | Despacio | natalia@despacio.org
Freddie Bossa | Coordinador de Comunicaciones, Vivo Mi Calle | Despacio | freddie@despacio.org