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Catarsis Toros

Catarsis Toros

A partir de la temporada taurina que fue reinstaurada este año, resurgieron opiniones, marchas y polémicas frente a la tauromaquia. Por esta razón Catarsis Bogotá, la iniciativa de Despacio.org y El Espectador, le preguntó a las personas acerca de su opinión frente a este acontecimiento ya sea que estuvieran a favor o en contra de la práctica. Para ello se utilizó un formato digital a través de la plataforma SurveyMonkey en el cual se formularon tres preguntas que permiten conocer la opinión de la persona y sus características demográficas: ¿Qué piensa de las corridas de toros?, ¿Cuál es su género? y ¿Cuál es su edad cumplida en años? De acuerdo a las respuestas dadas se realizó una lectura rigurosa de las opiniones expresadas por los participantes y con base a estas se hizo un recuento y análisis de las mismas.

A raíz de la primera pregunta, se logró identificar el porcentaje de participantes que expresaban posiciones a favor, en contra o neutras frente a las corridas de toros. Por una parte, una minoría muy marcada (6%)  defienden el arte del toreo apoyando el “hermoso y valioso ritual que se esconde detrás de dicha tradición, debido a que representa la lucha naturaleza-hombre”. Por otra parte, los anti-taurinos que representan el 88% de los encuestados, cuestionan esto porque afirman que se “alimentan del dolor y la tristeza ajena sobreponiendo la naturaleza humana a la de los animales, quienes por su parte no necesitan de los humanos para cumplir su cometido”. Adicionalmente, el restante 6% de los encuestados expusieron opiniones neutras frente al tema.

En cuanto a las personas que contestaron con posiciones anti-taurinas, en la primera nube de palabras se pueden ver las palabras más utilizadas en sus opiniones. Palabras como “tortura”, “maltrato”, “violencia” y “dolor” son muy recurrentes en sus percepciones acerca de las corridas de toros. Por otra parte, en la segunda nube de palabras se pueden ver las palabras más recurrentes presentadas en las opiniones con posiciones taurinas. En este caso, surgen palabras que no se presentan en las opiniones de los anti-taurinos como “animalistas” que hacen referencia a uno de los principales argumentos que son expuestos por los taurinos para defender su posición. Finalmente, en cuanto a las palabras más recurrentes en las opiniones neutras, se encontró de igual forma, recurrencia en la palabra “animalistas” y, por el contrario, no se presentaron palabras referentes a lo violento de la práctica sino en general palabras como “respeto”, “cultura” e “historia”.

Nube de palabras de opiniones antitaruinas:

Nube de palabras de opiniones taurinas:

Temas clave:

A continuación, se presentan los principales temas de los que hablaron los participantes de la encuesta y la manera cómo se refirieron a estos. El principal tema que mencionan los taurinos es la “tradición” al referirse a las corridas de toros. Por otro lado, las personas que manifiestan sentir repudio por dicho acto, los llamados anti-taurinos, o las personas que sin denominarse de esta forma se oponen al espectáculo de la tauromaquia también manejan distintos temas entre los cuales, el más importante, es el “maltrato”.

Tradición:

Entonces bien, dentro de los pocos comentarios encontrados a favor de la tauromaquia, hay quienes señalan que la consideran tradición debido a que en su familia era recurrente asistir a corridas toros en donde les enseñaban el protocolo y todo lo que enmarca dicha costumbre; también sostienen que a pesar de que los anti-taurinos no encuentran el arte detrás de esto, quienes se hacen llamar “aficionados a la tauromaquia” entienden que detrás de todo el espectáculo, el protocolo, los gritos y la estética, hay un debate entre la vida y la muerte de ambos lados. Es decir, del toro y el torero, quienes debaten en el ruedo y ejemplifican actos tan primitivos como la supervivencia de especies, un ejemplo de esto se ve en uno de los comentarios de un taurino:

“Representa el juego entre la vida y la muerte, la naturaleza humana puesto que desde sus inicios más primitivos en eso consistió la vida del ser humano: en la lucha por los recursos para sobrevivir, para alimentarse. El toro, en un acto de lucha, muere en contra del torero, no un enemigo, sino un elemento más de esa lucha por la vida y los recursos, en un último aliento por conservar la vida.”

Por otra parte, los taurinos cuestionan lo que hay detrás de la palabra “tradición” pues argumentan, orientando la discusión hacia un tema moral, que no porque una práctica se ha llevado a cabo durante varios años y se sigue reproduciendo, está bien. Los argumentos vienen acompañados de que las dinámicas sociales están en constante cambio y que eso es lo que permite “avances sociales” y cambios en la mentalidad para generar un bienestar común. Esta reflexión generalizada, dicen que puede servir como insumo para recapacitar sobre las posiciones en el mundo y la manera en que se relacionan no sólo los humanos, sino entre especies y con la naturaleza en toda su expresión, frente a esto una de las personas que demuestra una postura de este tipo, dice:

“Lo que nos diferencia de las demás bestias es nuestro uso de la razón como instrumento fundamental en el rechazo hacia todo tipo de violencia injustificada que se realice hacia seres que sienten de igual manera que nosotros sentimos (dolor). La regla de oro de la ética dice algo así como: “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.

Maltrato:

La palabra “maltrato” fue una de las más recurrentes en los comentarios de los participantes que tenían una posición anti-taurina. Principalmente, se encuentran contraposiciones directas con respecto a lo que los taurinos dicen disfrutar. Por un lado, expresan no coincidir en cuanto a que la tauromaquia es una expresión de “arte” o “manifestación de índole cultural” y exigen que no disfracen dicho acto bajo estas categorizaciones. También catalogan la tauromaquia con palabras repetidas tales como: brutal, barbárico, salvaje, primitivo, despreciable, humillante, retrógrado, cruel y sádico. Estos adjetivos se repiten a lo largo de varios de los comentarios y dan cuenta de la oposición ante una “tradición” heredada y transmitida por generaciones adoptada que “no ha permitido avances a nivel social, ni cultural”, que “no permite avanzar en el progreso como sociedad”.

Frente a esta reflexión, se puede decir que la discusión también abarca un tema de derechos de los animales pues hay demandas de un “trato digno hacia todos los seres”, los cuales entran dentro del marco de derechos y deberes. De esta forma, dejan ver que a pesar de que hay pocos comentarios hacia los toreros, el toro toma un papel central en el debate enfocándose en el animal y su sufrimiento, corporal y psicológico (estados mentales subjetivos). También lo caracterizan con adjetivos como: ser indefenso y sintiente con condición de respeto a la vida. Establecen además que el ser humano tiene el deber de cuidar y velar por aquellos que no tienen voz para que de esta manera se viva en paz y se logre avanzar, volviendo al tema de la evolución como sociedad. Usan como ejemplo de comparación las peleas de gallos y perros, las cuales también consideran ilegítimas en su mayoría. Sumado a esto, en defensa del animal en cuestión, defienden que no hay consentimiento de éste al entrar al ruedo, sino que por el contrario este debe defenderse por cuestión de supervivencia.

En este link pueden encontrar el análisis El Espectador.